domingo, 16 de septiembre de 2012

El sur y ellos II

—El café está frío—le dijo, señalando la taza en la mesa de luz.
Ella asintió, con miedo a romper el silencio en el que ambos se habían sumido. Le tendió la mano y entrelazaron los dedos. El contacto, el efímero roce de la piel contra la suya, era la única forma de sentir que, después de todo, quedaba algo por lo que pelear.
Enterró los dedos debajo de su pelo corto mientras hundía la cara en su cuello. Si el amor se había ido desgastando con el tiempo, si había un abismo entre el principio y esto que parecía ser el final, ella quería seguir teniéndolo cerca. Le gustaba sentir que era quien aliviaba el dolor en su mirada, ese que ya  tenía cuando lo conoció. Disfrutaba repasando con los dedos las líneas del tatuaje que tenía en la espalda, de la música en la mañana, los cigarrillos por la noche, del dolor y la alegría que produce querer mucho a alguien.
Pero quizás el amor estaba frío como el café que ya no humeaba en la mesa de luz. Tal vez no había por qué luchar y el contacto estaba sobrevalorado. Y, probablemente, la música por la mañana fuera sólo canciones de despedida y los cigarrillos, cargados de frustración, el ultimátum de ese amor melancólico que ya no miraba a los ojos.
Solo entonces lo supo, era hora de juntar las cosas y escapar de ahí sin volver la vista para verlo llorar mientras fuma junto a la ventana. En el sur ya no hay lugar suficiente para los dos.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Basta.


En la quietud de tus pupilas descanzaban las mil y un sensaciones,
entrelazados enigmaticos crucigramas, codiciados acertijos,
envuelto todo en un manto por momentos transparente, por momentos infinitamente ausente.

La claridad del magnetismo de los cuerpos, el trazo firme del "quien seremos",
la firmeza plena que destacaba nuestra caricia inerte,
sensaciones inmóviles pero versatilez.... silenciosas pero resonantes.... obnubiladas pero precisas...

Un oceano de muecas de felicidad, embrabecido rio repleto de inconclusas miradas,

FuimosTodo, un laberinto de profecías
SomosNada, ya ni tu mirada, ni la mia.

Con la crudeza digna del Ser mas frió que piso la Tierra,
equilibro cada partícula de mi sistema,

el espinoso roce de las voces no me permite decidir,
pero en el fondo se que es hora de elegir,
de una vez por todas hay que saber como salir de lo que nos impide seguir.

Hoy elijo resurgir sabiendo que morí intentado combatir y que jamas....

pero JAMAS, elegí huir.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ojo abierto = Bala perdida.


Observando, el hombre aprende. La astronomía no se queda atrás en cuestiones metafóricas, amoristicas y amorfas. Sin embargo, y antes de tejer un argumento de $2,50, debo decir que es esto tan solo una teoría y no más que eso. Bien se puede observar detenidamente el cielo nocturno, y se pueden distinguir, con suerte y fatalidad, pequeñas luces intermitentes y eternas que pintan ese cuadro en el firmamento. Por alguna misteriosa razón, de anatomía humana o suerte universal, al tratar de centrarse en una de esas manchas azules, se vuelve esta tenue, casi invisible, mientras que las demás se ven en su totalidad. Ahora bien, esto es algo químico y algebraico, y no interesa al caso. Pero. Me suena que este ejemplo puntual sobre cuerpos galácticos no es más que una muy pequeña metáfora a las suertes comunes, como el amor, el extravió de cosas y la lotería. ¿Por qué? Pues, simplemente porque al centrarse en lo que queremos realmente, lo perdemos de vista. ¿No es así? ¿No es así como al interesarse por ella, perdes la capacidad motriz para gesticular, modular y hasta respirar? O Cuando tenes una reunión importante o llegas tarde, y no encontras ese buzo, o ese par de medias que tanto te gusta. Cuando queres demostrar algo y, al avisar a todos para que miren, no se dispondrá a salir.


Las estrellas, como muchas otras cosas, no son solo decoración. Bien hay gente con mucha imaginación como yo que busca una respuesta a la mala suerte, o al amor prematuro e hijo de puta. Y creo que la mano va por ese lado: Para conseguir algo que uno desea, debe centrarse en otras cosas de menor importancia. Porque ese duende que te roba los calzoncillos se va a cansar un día. O esa piba que te gusta va a caer que no por nada le hablas. Aunque bien, como humilde autor, puedo decir que el olvido de cosas urgentes o puntuales no es cosa fácil. Pero el tiempo hace bien en esos casos, además de la cotidianeidad y la sociedad que terminan por inundarnos con cosas ciertamente, inútiles.

Ya me centrare yo, cuando pueda, en las cagadas de pájaro, la caca del perro y varios deleites similares. De momento me despido y les advierto que el mundo esta cargado en negativo. Pero hay que solucionar esas cosas vagas e inexplicables.

viernes, 7 de septiembre de 2012

El sur y ellos.

—Oh, please don't drop me home because it's not my home, it's their home and...
Tu voz suena más fuerte que el motor del escarabajo. Hacía rato que no te escuchaba. Sonrío al encontrar tus ojos y por primera vez en mucho tiempo me siento bien, cómodo, feliz. Mi mano derecha descansa en tu rodilla desnuda, sobre la cual también está tu mano. Me gusta tocarte. 
La ruta es lo suficientemente larga para dejar atrás las incertidumbres y los miedos. Cuando pensábamos en estas cosas, cuando irnos al sur era sólo una idea vaga que flotaba en nuestras mentes soñadoras, la idea de que lo nuestro sobreviviera lo suficiente para vernos hacerlo era casi una utopía. Y quizás debería aprovechar este viaje para pedirte perdón y para decirte que te amo; que el sur va a ser nuestro refugio siempre; que si alguna vez nos separamos, voy a volver acá a llorar tu recuerdo; que tus ojos son mi hogar; que viviría haciendo el amor con vos porque no hay nada más lindo que sentirte temblar sobre mi cuerpo, verte cerrar los ojos y decir mi nombre con amor, con ese amor profundo que te sale del alma y que se expresa sin vergüenza en cada centímetro de tu piel que es dulce. En tus besos. En tus abrazos cuando viene la tormenta. 
Ahora que dejaste de cantar sería un buen momento. Llevo horas en silencio, pensativo. Tengo miedo de decirte las cosas y que te asustes. Que te asustes, me pidas que frene y te bajes, agarres tu guitarra y me dejes. Pero amarte en silencio me mata, amarte con el cuerpo me mata. Es como haber escrito una canción hermosa y no poder compartirla con nadie. Pero el sur es nuestro refugio, el sur es un buen momento. Tal vez entre el frío y un abrazo te cuente al oído, muy bajito, lo que me pasa. Quizás te compre un submarino y te cuente lo que me pasa. Quizás ahora, mientras te miro, te cuente lo que me pasa. 
Tu voz vuelve a sonar y puedo reconocer Here comes the sun. Tu sonrisa se colorea de ternura como tu rostro con el atardecer. Es tarde, pero mañana... Tenemos todo el tiempo del mundo allá en el sur.


Las cosas en cursiva:
La primera, una parte de la canción There is a light that never goes out, The Smiths.
La segunda, Here comes the sun , The Beatles.

martes, 4 de septiembre de 2012

Esto es un titulo.


Tanto septiembre, como primavera en si, tiene como... un no sé que. Un aroma, fragancia o color que respira, ciertamente, nostalgia. Es algo tan extraño. No es algo malo, pero no termina de cerrar como bueno. Y es que tanto el clima como la población, como la fauna y flora, todos se disponen a que sea un ambiente raro. Raro como un deja vu continuo e interminable, o tal vez, saber matemática sin ir a particular. Es un tanto peculiar y genera cierta presión en mi cabeza. No tanta presión como el spameo constante de Bariloche, pero es algo similar. Similarmente molesto.

Eso me lleva a pensar (o tratar de hacer tal cosa) en qué estoy en falta. En como puedo gambetear a la sociedad para que no me afecte, y, por ende, no afecte a los que me rodean. Pues, trato, gracias a la primavera y a las mujeres y a la música, de hacerme un pequeño pueblo adentro de mi cráneo. Ya lejos de toda la basura común, me dispongo a sobrevivir de los constantes mareos que esta época del año me producen. Volar de un lado al otro, ayudar a la mediana edad, y ser el mejor del mundo… Es casi imposible, estando escaso de tiempo para lograrlo. Y es raro, porque teóricamente, todo lo que hago, lo hago para mi bien. Me pongo mal para... ¿estar bien? Eso no cierra en lo absoluto. Tal vez quienes estén familiarizados con la astrología o la farmacéutica me recomienden algo. Tal vez no pueda escapar de este mundo bizarro que es Septiembre. Septiembre de flores, de abejas, de risas y de magia. Ah, y de tratar de escapar del futuro y disfrutar una porción del presente. Aunque, como ya dije, no es nada, nada fácil.

Endiablada situación de escapar de lo común. Desde cada pequeño imbecil que hay que tratar, hasta el gobierno, tan inalcanzable por veces (De todas maneras, no importa porque son todos buitres). Es una lastima que, si el karma existe, se tome tanto tiempo en accionar. Y sin embargo no es algo repentino lo de estos combates. Desde pequeño que estoy en constante lucha con tales vanidades como las estrellas, el horóscopo, la suerte y el amor. Es como querer casarse con la luna: se puede, pero esta lejos.




Muy lejos.



Sepan disculpar, me fui al carajo.


¿Y que quieren? Estamos en primavera, tortolos. Salgan afuera: Lo mejor del mundo.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Luna

La luna se puede tomar a cucharadas 
o como una cápsula cada dos horas. 
Es buena como hipnótico y sedante 
y también alivia 
a los que se han intoxicado de filosofía. 
Un pedazo de luna en el bolsillo 
es mejor amuleto que la pata de conejo: 
sirve para encontrar a quien se ama, 
para ser rico sin que lo sepa nadie 
y para alejar a los médicos y las clínicas. 
Se puede dar de postre a los niños 
cuando no se han dormido, 
y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos 
ayudan a bien morir. 

Pon una hoja tierna de la luna 
debajo de tu almohada 
y mirarás lo que quieras ver. 
Lleva siempre un frasquito del aire de la luna 
para cuando te ahogues, 
y dale la llave de la luna 
a los presos y a los desencantados. 
Para los condenados a muerte 
y para los condenados a vida 
no hay mejor estimulante que la luna 
en dosis precisas y controladas.




Poemas de Jaime Sabines



lunes, 27 de agosto de 2012

EternidadEfimera


Había saciado ya todas sus dudas.
Una por una estrategicamente cuestionadas, 
comenzaban a resolverse frente a sus ojos.
Se había sumerjido en la impaciente busqueda de lo eterno,
se había mojado los tobillos para terminar con la cabeza plenamente hundida en su propia impaciencia.
Eran tantas las traiciones al ser propio que se encontraba frente a su mas grande litigio,
habían pasado ya tantas lunas desde que había logrado ver por primera vez,
y su concepto de la eternidad estaba tan corrupto ya, 
que no distinguia entre Efímero y Eterno.
Pero, un cuestionamiento rejia firme en su subconciente y comenzaba a picar sobre su conciente,
y es que ¿que lleva al hombre a boicotearse tantas veces sino su propio ego?
Pero en su entera agonia mental, propia de sus mas profundos miedos, logra lo inesperado,
Catarsis.
y luego, comprensión.
¿Que de la eternidad de lo ajeno sin la previa apreciación de la eternidad propia?
¿Como sentirse tan completo con un "otro yo" sin saborear primero la plenitud del yo propio?
En una intensa batalla entre valores, deseos, miedos y cuestionamientos,
se liberan sus mas intensas reflexiones.
Cubiertas por el manto de la materia, las sensaciones de lo Real comienzan a llenar su piel,
tras el manto de los ojos ciegos se encontraban las mas grandes respuestas,
solo tenia que dejarse corromper por su oscuridad mas intensa, 
solo tenia que adentrarse, practicar la introspeccion hasta conocerse en las tinieblas.
Ya descansando sobre ella , absorber cada una de sus enseñanzas, aquellas que en su inversa serian el mas pesado Karma,
en este caso eran experiencia pura.

Ella era el caos, pero era la brisa,

era lo vital, lo escencial en una sola sonrisa,
es que las entregaba pero no de forma azarosa,
su piel hervía, sus labios suspiraban sabor a rosas,
tan espinosas y dolorosas como esenciales y fundamentales,

¿como habia logrado transgiversar la mente del sabio a puntos tan marginales?
que al considerarse sabio perdía el hilo absoluto de su aparente sabiduría.
Aun asi, y tras innumerables batallas internas, 
todo era aire, aire puro , violentándose por momentos, 
pues claro, ¿que otra forma sino de dar a conocer su verdadero objetivo?
Y disfrazada de invierno su mente ya perdia el control,
no pensaba en la razón,
elejia el corazón,

como cuando vibro con aquella primer canción.

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